En los Cuerpos o iglesias…


Creemos que las Escrituras del Antiguo y del Nuevo Testamento fueron dadas por inspiración de Dios, y que sólo ellas constituyen la regla divina de fe y práctica cristiana.

Creemos que hay un solo Dios, que es infinitamente perfecto, Creador, Preservador y Gobernador de todas las cosas, y que es a Él solo a quien se debe rendir culto religioso.

Creemos que la Deidad se constituye de tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, indivisas en esencia e iguales en poder y gloria.

Creemos que en la persona de Jesucristo se unen las naturalezas divina y humana, de manera que Él es verdadera y esencialmente Dios, y verdadera y esencialmente hombre.

Creemos que nuestros primeros padres fueron creados en estado de inocencia, mas por haber desobedecido perdieron su pureza y su felicidad; y que, por efecto de su caída, todos los hombres son pecadores, totalmente corruptos y como tales están justamente expuestos a la ira de Dios.

Creemos que el Señor Jesucristo, por sus padecimientos y muerte, hizo la propiciación por el mundo entero, de manera que el que quiera pueda ser salvo.

Creemos que el arrepentimiento para con Dios, la fe en nuestro Señor Jesucristo y la regeneración por el Espíritu Santo son necesarios para la salvación.

Creemos que somos justificados por gracia, mediante la fe en nuestro Señor Jesucristo y que el que cree tiene el testimonio de ello en sí mismo.

Creemos que continuar en estado de salvación depende del ejercicio constante de la fe y la obediencia a Cristo.

Creemos que es privilegio de todos los creyentes ser santificados por completo, y que todo su ser —espíritu, alma y cuerpo— puede ser guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo.

Creemos en la inmortalidad del alma, en la resurrección del cuerpo, en el juicio final; en la eterna felicidad de los justos y el castigo perpetuo de los malos.