El Jardín de la Resurrección


María Magdalena fue a darles la noticia a los discípulos.

“¡He visto al Señor!”, exclamaba, y les contaba lo que él le había dicho.

Juan 20:18


La primera noticia de la resurrección que recibieron los discípulos fue la que proclamó María Magdalena. La primera mensajera de las buenas nuevas fue una mujer que tenía mala reputación en aquel medio, pero era una mujer perdonada, limpiada y amada por Cristo. El de la resurrección es el día de la elevación y la restauración. Es el día que proclama la vida eterna.

Ahí vemos a Cristo en su cuerpo glorificado; ni María lo reconoce al principio. Puede ser debido a las lágrimas o a causa de la cultura que afirma que una mujer no debe hablar con un hombre ni mirarlo a la cara. Es interesante que sea por el oído y no por la vista que se reconoce a Cristo. Es importante notar también que la llama por nombre: “María”. Así empieza la elevación, ella adquiere un nombre.

En los evangelios notamos que hay muchas mujeres llamadas “María”. Pues, era un nombre muy común entre las mujeres en aquella época. Puede haber más de una María en la familia. Es como llamarla “hija” o “chica”.Un apelativo que muestra la desestimación por la mujer en aquellos días. Su aprecio dependía de que se casara y fuera madre; la mujer ocupaba una posición más elevada que los esclavos en esa cultura.

Esta María pertenecía a un nivel aún más bajo: era soltera y pecadora. Pero Cristo cambió todo para ella y, ahora, para todos. La comisionó para que proclamara las buenas noticias a los hombres. En aquellos días las mujeres no podían dar testimonio de nada, pues su palabra no tenía valor. Pero, ahora todo ha cambiado. Cristo ha elevado a la mujer, le restituyó su puesto de igualdad con el hombre.

¿Recuerda otro jardín con otra mujer? Una mujer creada en igualdad con el hombre. Su pecado y su posterior castigo la llevaron a un nivel inferior de estimación. Aquello llegó a ser el jardín de la muerte espiritual. Ahora podemos llegar al jardín de la vida eterna y a la restauración no solamente de la mujer, sino de todos los seres humanos. Creer en la resurrección de Cristo nos da vida eterna y somos restaurados a la imagen de Dios. ¡Aleluya!

escrito por:

Mayora Eva Geddes